miércoles, 27 de mayo de 2015

El potencial peruano para desarrollar energías renovables


Durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 20), realizada en Lima el último diciembre, el Ministerio de Energía y Minas anunció que los principales objetivos del Plan Energético Nacional 2014-2025 son duplicar la producción de energías renovables hidroeléctricas para el 2022, alcanzar el 5 por ciento de participación de las energías renovables no convencionales para el 2018 y llegar al 100 por cien de cobertura eléctrica nacional para el 2025 con el empleo de fuentes renovables. ¿Cuál es el estado actual de la producción energética en el país?

“Las energías renovables tienen un fin primordial: transformar fuentes primarias de energía en estado natural en una fuente secundaria de energía útil que tiene como destino los diversos sectores de consumo”, precisa Urphy Vásquez, miembro directivo y coordinadora del Área de Investigación y Proyectos del Instituto de Ciencias de la Naturaleza, Territorio y Energías Renovables de la PUCP (INTE-PUCP).

Entre los principales tipos de energías renovables tenemos la energía solar, que usa paneles fotovoltaicos para recoger la radiación del Sol; energía eólica, que proviene de la fuerza del viento; energía hidráulica, que transforma la energía de los saltos de agua en electricidad; energía geotérmica, que se obtiene del calor interno de la Tierra; energía mareomotriz, que aprovecha las mareas y olas del mar; energía de la biomasa, que se forma a partir de cualquier materia orgánica (excretas animales, residuos vegetales), etc.

“Perú tiene un gran potencial para desarrollar energías renovables”, afirma Vásquez. Tenemos buenas velocidades de viento (entre 8 y 10 metros por segundo) y un promedio de energía solar de 5’5 kilovatios por hora por metro cuadrado. Por nuestra compleja geografía, cada región podría especializarse en una rama diferente: en el norte, la energía eólica; en el sur, la energía solar; en la sierra, la energía solar, hidráulica y de biomasa; y en la selva, la energía hidráulica y de biomasa.

Sin embargo, las necesidades energéticas varían según la región a intervenir. En zonas urbanas, la energía eléctrica cubre las principales demandas de energía (todo se enchufa, se conecta, se recarga). Sin embargo, en zonas rurales se vive otra realidad: muchas viviendas no cuentan –ni contarán- con energía eléctrica y su demanda se orienta principalmente a la energía térmica para la calefacción de los hogares, la cocción de alimentos y el consumo de agua.

Vásquez explica que, en el contexto nacional, se debe tomar a las energías renovables no solo como fuentes de energía limpia, que contrarrestan los efectos del cambio climático y la contaminación, sino también como herramientas que contribuyen a resolver problemas sociales y a desarrollar mecanismos productivos. Por ejemplo, la energía solar térmica está siendo empleada en diferentes etapas de la producción del café, como la calefacción, el secado y el tostado.

“A través del INTE-PUCP y del GRUPO-PUCP, la Universidad trabaja estos temas desde hace 30 años, antes de que se hablara del cambio climático. Aquí hemos elaborado muchísimos proyectos orientados a la energización, la mejora de la calidad de vida y la preservación del medioambiente. Ahora estamos enfocados a proyectos que satisfagan las necesidades productivas de poblaciones vulnerables”, recuerda la especialista.

“En Perú somos casi totalmente dependientes de los combustibles fósiles”, señala la coordinadora. Según la Matriz Energética del Perú, elaborada por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) en el 2012, las fuentes primarias de energía más empleadas para la producción de fuentes secundarias (energía eléctrica) y para el consumo  final son petróleo y líquidos de gas natural (46 por ciento), gas natural (27 por ciento), biomasa (13 por ciento), hidroenergía (11 por ciento) y carbón (4 por ciento).

El 42 por ciento de toda la energía producida en el país va destinada al sector transporte, que emplea en su mayoría petróleo (91 por ciento) y gas natural (8 por ciento). Por otro lado, el sector industrial se apoya casi en igual medida en la energía eléctrica (36 por ciento) que en el petróleo (31 por ciento), con un aumento en el uso del gas natural (16 por ciento) debido a la conversión de instalaciones industriales. Finalmente, en el sector residencial destaca el uso de biomasa (45 por ciento), principalmente de leña en zonas rurales.

“Se han instalado los primeros parques fotovoltaicos y eólicos, así como las primeras plantas para el tratamiento de biomasa (biodigestores). Sin embargo, aún no se visibilizan en el matriz energética porque sus porcentajes son muy bajos”, precisa Vásquez. El MINEM espera que, para el 2016, la participación de la energía eólica y solar alcance el 5 por ciento.

En marzo del 2013, el presidente Humala inauguró dos plantas de energía fotovoltaica en Moquegua y Tacna, que cuentan con una potencia de 40 megavatios y proporcionan electricidad a 70 mil hogares de la zona. Sumadas a otras dos plantas solares puestas en marcha el 2012 en Arequipa, Perú genera una potencia total de 80 megavatios, lo que lo coloca como líder en la producción de este tipo de energía en Latinoamérica.

En septiembre del 2014 se inauguró el parque eólico más grande de Perú, compuesto por 62 aerogeneradores ubicados en la costa norte del país (La Libertad y Piura). Estos grandes molinos transforman la energía eólica en energía eléctrica y cuentan con una capacidad total de 114 megavatios, que alimentan al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

Estas iniciativas forman parte del Programa de Recursos Energéticos Renovables de Perú (RER), que promueve la generación de electricidad a través de licitaciones convocadas por el Ministerio de Energía y Minas, y que permiten que empresas privadas inviertan fuertes sumas de dinero en la construcción de plantas, a cambio de un acuerdo de compra de energía por un periodo determinado. A la fecha, Perú ha adjudicado 52 proyectos hidroeléctricos, eólicos, solares, de biomasa y de biogás (23 están operativos y 29 se encuentran en construcción), que suman más de 800 megavatios.

“Las licitaciones son el primer gran paso para poder empezar a trabajar con energías renovables. La idea es que estos proyectos se expandan, que su uso se generalice y que cada vez tengamos más plantas solares, eólicas o biodigestores”, afirma la coordinadora. De momento, las únicas empresas que cuentan con la capacidad técnica y gestora para implementarlos son empresas privadas extranjeras. El reto, apunta Vásquez, es cómo lograr que exista una transferencia tecnológica apropiada a las empresas nacionales que están comenzando a abordar este tema. (Fuente :PUCP/DICYT)


fnh.vps.19.may.2015

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